Redes Sociales ¿Sexy?

Hoy día, muchas de las páginas de Internet son usadas, a veces en exceso. Suelen ser utilizadas como medio de reafirmación de una identidad en crisis, como es la adolescencia, o como exhibicionismo sin frenos. Los jóvenes suelen hacer de Internet una ventana al mundo llena de riesgos. Salen constantemente y se hacen fotos con el objetivo principal de exhibirlas luego en las diferentes redes sociales a las que pertenecen. Les gusta exhibirse en fotos escenificadas con posturas, poses y miradas estudiadas previamente, y aunque suelen buscar la individualidad sorprende que su forma de llamar la atención acabe siendo similar a la de los demás.

 

Estos/as chicos/as experimentan incontrolables conflictos de autopercepción. Algunos están plenamente satisfechos con su aspecto y no dudan en exponerlo. Otros se esfuerzan en mejorarlo. Algunos no soportan su imagen y se autolesionan. El fotografiarse acaba siendo un modo de reafirmar su personalidad, rebelarse ante sus padres y tomar el control de su imagen. Existen diferentes niveles de confianza en una misma: algunas creen en ellas, no temen la mirada ajena y reafirman abiertamente su carácter. Otras son mas tímidas y sólo muestran una parte de su cuerpo (muy frecuente en Internet), se comprometen parcialmente. Otras parecen marcadas por cierta incertidumbre.

 

Vivimos en una sociedad muy sexualizada en la que siendo aun muy jóvenes reciben mucha información e imágenes sobre el cuerpo y sus prestaciones. Se enfrentan a unas imágenes que poco tienen que ver con ese lado “sexy” que parecen en un principio, ya que hay una gran cantidad de chicas que no dudan en masturbarse o fotografiarse el sexo, siendo ésta su forma de revelarse. Pero ustedes se preguntarán: ¿para qué sirven estas fotos? En principio les ayudan a desmarcarse socialmente. Las “guapas” verán como aumentan sus visitas en estas paginas, se creerán importantes, y sus amigos asentarán su liderazgo. El fracaso social sólo queda para los demás, las que no se cuidan o las que están demasiado centradas en los estudios.

 

La línea que separa la que es muy popular con sus fotos “sexys” y la que se deja retratar en lencería o al destape, es muy fina. Si además mantiene relaciones sexuales con sus “compañeros” corre el riesgo de ser tachada de promiscua. La reputación o respeto es algo muy frágil y la forma en que la vean sus amigos es extremadamente destructiva. No entienden lo que todo esto puede llegar a suponer y tampoco que este juego es altamente delicado. En España, un estudio revela que de 6.000 escolares encuestados, el 44% desconocen por completo los peligros que puede conllevar la red. Internet puede dar pie a ser osada, pero la protección no está asegurada. Sacarse fotos y colgarlas en estos blogs crea un diálogo consigo misma. Parece algo íntimo pero nada más alejado de la realidad, puesto que no hay espacios privados en Internet. Las redes sociales son entornos libres de padres donde los adolescentes se reafirman. Para que esto no suceda sería necesario una educación verbal, pautas de comportamiento online, etc… Más que tenerle miedo a Internet o las redes sociales, hay que aprender a convivir con el miedo, saber gestionar la privacidad y hacer del fenómeno algo natural.

 

Los adolescentes están en una una etapa en la que no se saben si son niños o adultos. Ambas se solapan y la identidad no es aún evidente. Es aquí donde existe un llamativo contraste entre elementos sexuales adultos y elementos de la infancia. Es un periodo difícil que se caracteriza por la tensión constante entre el deseo y el temor por la sexualidad, entre madurez e inmadurez.

Dichas imágenes desvelan un marketing propio, una doble ideal, como una autopromoción para las chicas en proceso de construcción. Se hacen valer como productos para gustar. Aparecen siempre en actitud sonriente, dinámicas,.. con lo que vemos poquísimas fotos en actitud furiosa, enfermas o tristes puesto que estas actitudes se esconden, son consideradas tabú. Por otro lado, una vez puestas en escena, olvidan todo y esconden tras un velo público todas las preocupaciones físicas que un adolescente puede tener (acné, cabello graso, pelillos indeseados,…).

 

Seguro que se estarán preguntando, ¿a quién van dirigidas esas fotos?, ¿verdad?, pues no tienen un público concreto, van dirigidas a cualquier persona que tenga la ocasión de verlas. No van dirigidas a una sola persona, no existe un esfuerzo real de seducción, aunque si existe una reproducción de esos códigos de seducción. Esto está muy presente en muchas imágenes, ya que en los medios de comunicación proponen a las chicas unos modelos de feminidad muy consensuados y totalmente basados en su apariencia física y en la seducción que subyace a esa apariencia, tratándose de cuerpos en periodo de cambio. Los autorretratos de los chicos son muy diferentes a los de las chicas. Los chicos se muestran activos aunque luego no hacen nada, están ahí solo para gustar y seducir. Los chicos actúan y las chicas son guapas, “sexys” y calientes. Como si la sexualidad fuera lo único que les preocupa en la vida. Es posible que los nuevos medios de comunicación lleguen a ser “super modernos”, pero su discurso sigue siendo un tanto retrogrado.

Rocío Espinar Álvarez