Andalucía necesita “MEJORAR”

Andalucía: necesita mejorar

Hace algún tiempo leí en este mismo magazine, como está mandado, el artículo “Orgulloso de ser andalú”. En él se exponía el sentimiento del autor de completo arrobo respecto a la costumbre de estar en los bares de los andaluces. Y eso pese a quien pese y caiga lo que caiga.

Me voy a poner del lado políticamente incorrecto e impopular. Pero no estaba de acuerdo. Sin embargo, en aquel momento quise reflexionar más detenidamente y comprender por qué me había chocado tanto esta premisa.

Hace unos días, volvía a atizarme este asunto otra vez. Todo surgió por una de esas historias enrevesadas: un familiar aparece de refilón en un anuncio de Cruzcampo. La campaña en cuestión se basa en aquello que nos impele a todos a divertirnos y dejar las responsabilidades a un lado, el lado Sur del cerebro. Hasta tal punto, que el lema es “no pierdas el Sur”. Buen juego de palabras. Aunque todo se reduce a que el Norte trabaja y el Sur se divierte. Pero cuando leí los comentarios del vídeo en youtube, me quedé sorprendida por la cantidad de gente que se queja del carácter fiestero de los andaluces.

Tenemos un verdadero yacimiento: un escenario para hacer turismo, con un clima envidiable, una gastronomía excelsa, cultura y tenemos… fiesta. No me cabe la menor duda. Nuestro mejor producto, tanto interior como exportable, es la fiesta. Muy bien. Eso está muy bien. Y lo digo en serio. Es un negocio tan legítimo como otro cualquiera.

Ahora bien, no nos quejemos. Porque hasta hacer ocio hay que tener ingenio, carácter emprendedor, planificación. Y pareciera que la crisis es una plaga bíblica que nos ha asolado y ante la cual la mejor solución que encontramos es… ¡irnos a tomar una cerveza al bar! Y ya luego, si acaso, que pague la ronda papá estado.

Pero no es tan fácil. Nosotros somos parte de la crisis y también parte de la solución. La economía es un tren que se nos ha estrellado y en el que íbamos nosotros. Es un accidente, no lo hemos provocado, pero estamos implicados. Y hay que ponerse en marcha y curarnos y reparar el tren.

En cierta forma, creo que nos tenemos merecida nuestra fama. Nuestra mala fama, quiero decir. A mí, y creo que a otros muchos más, también me gusta irme de tabernas y tomarme un algo. O dos o tres. Pero después de habérmelo ganado. En mi familia, también andaluza hasta las trancas, siempre me decían “primero la obligación y luego la devoción”.

¿Es que no nos merecemos esa fama si nos creemos con derecho a estar subvencionados hasta para tomarnos la cerveza? ¿Qué podemos decir cuando los datos hablan de nosotros con más ecuanimidad que nosotros mismos? Los peores índices educativos, un 30% de paro, un funcionariado excesivo y gravoso, mucha obra y mucho fasto (entonces se pagó la convidá con fondos europeos) y la máxima aspiración en la vida: una paguita. Y oye, con unos cuantos de golpes de pecho para rematarlo con arte.

No soy de las que reniega de mi tierra. Soy de las que opina que para mejorar hay que trabajar. Y que hay que cambiar muchas creencias enraizadas que nos tienen en el vagón de cola. Quizás por eso, en el accidente, hemos salido tan perjudicados. O nos remangamos o descarrilamos.

¿Dónde están los científicos? ¿Y los ingenieros? ¿Cuál es la Andalucía imparable? ¿Se refería aquel eslogan a la tasa de paro? ¿Por qué las mejores fuerzas vivas se tienen que ir al extranjero? ¿Por qué no se favorece al emprendedor? ¿Por qué un empresario es un señor muy malo? En fin, ya lo sabemos todos. Mucho ere y muy poco lerele.

Mientras nosotros estamos tomándonos una cerveza, hay un alemán haciendo un coche. Curioso. Trabajan menos tiempo que nosotros. Pero cuando han terminado de trabajar es cuando se van a tomar la cerveza.

Mónica Gata Herrera.

One Comment

  • QuienQuieraQueFuera dice:

    A vueltas con el Sur, con sus típicos tópicos, con sus arsá y olé, con sus batas de cola… Con sus “vuelva usted mañana”, con sus “que trabajen otros”, con sus “qué hay de lo mío”…

    Y es que el Sur, a vueltas con el Sur -decía-, parece ser que es fiesta, jolgorio y libre albedrío. Si hasta ya lo cantábamos “si en vez de ser pajarillo, fuéramos tigre bengala…”

    Y si nosotros mismos nos echamos tierra encima -canciones, posts, y lo que te rondaré morena- que no harán de despeñaperros pa’rriba?

    Pero mientras nos quejamos, Mónica, otros se adelantan y se comen el mundo (Antonio Banderas, Antonio Vázquez, Cosentino, Felipe Benjumea y tantos y tantos otros (cada día más)) dejando atrás lo que de nosotros piensan, lo que de nosotros pensamos. Dejando a un lado lo que dicen (decimos) que somos y atreviéndose a imaginar lo que podrían ser.

    Por tanto, no caigamos en el error de echarnos más tierra encima y olvidemos esa especie de costumbre, esta sí que sí, tan andaluza y nuestra, a la par que cañí, como es la de criticar lo nuestro e idolatrar lo de fuera en una post-moderna versión siglo XXI de Bienvenido Mr Marshall.

    Atentamente,
    Quienquiera que fuera

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