Helena…

La luz se iba alejando mientras Helena entraba en un estado de inconsciencia infinita en el que su infancia y adolescencia se mezclaban a una velocidad de vértigo. Los recuerdos se enredaban entre sus cabellos a la vez que el aire se hacía más vital que nunca. Su corazón se aceleraba por momentos y latía al ritmo y parpadeo de un proyector de cine. Fotografías de su vida, pasajes de su existencia, enmarcadas bajo una sonrisa desvaneciente…

Helena siempre aprovechó todos los trenes que pasaron por su vida, con paradas llenas de luz y esperanza. Pero esta vez la luz se apagaba…

Directa hacia la oscuridad.

Un dolor insoportable en el pecho hizo que el proyector dejara de funcionar, y que se detuviera en el fotograma de su amado… Un último aliento, un grito inaudible llenaron sus pulmones de agua.

Sus manos se abrieron dejando escapar un libro que flotó sobre las aguas del lago, ocultando lo ocurrido para siempre.

Manuel Míguez.

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Mi Mente

Mi voz rompe tu silencio

y calma tu tempestad interior.

Te susurraba canciones al oído

viendo nevar desde aquel postigo.

¿Sientes tú lo mismo que yo?

Es misterioso este encuentro

en el más inconformista de los mundos.

Inexplicable de decir, la forma

en la que me entregué a ti.

Sólo al oír tu voz, me dije

serás mía, y solo aquel día

fui más feliz que en toda

una vida ya lejana, llena de letargos

y de melancolía.

Jesús Gandul Moreno

¿Perdido o incapaz de afrontar la realidad?

Cada día que pasa cuenta en negativo. ¿Hacia dónde? La muerte nos sienta bien…

El Carpe Diem no tiene cabida en mi cerebro. A la vertiginosa velocidad del mundo el futuro ya es pasado.

Manuel Míguez