María Cuchíbrica – Capítulo Diez – ¿La verdad está ahí fuera?

María no era consciente de la suerte que había tenido al ser extremadamente egoísta y no tener hijos o personas queridas a su alrededor. El secuestro de raúl era resultado de la investigación llevada a cabo por su secretaria. Sally había descubierto que Raúl era una de las pocas personas intocables para la detective. María estaba al margen de todo lo que se había fraguado durante meses tras la puerta de su oficina. Raúl seguía abrazado a su padre, y aún no     -Raúl, gracias a dios, ¿estás bien? – Dijo María entre sollozos.

- No será gracias a ti. María frunció el ceño y miró fijamente a Raúl.

- ¿Qué quieres decir mi niño?

- Ahora no puedo hablar… María agachó la cabeza y esperó la liberación de sus manos y piernas.

- Papá, sally me ha retenido para hacer daño a María. En ese mismo instante un estruendo envolvió la habitación y la puerta saltó en mil pedazos.

Sally había entrado en la estancia pateando la puerta. Su cara era como la de un pekinés cabreado, sus ojos estaban llenos de furia y brillaban como los ojos de un mono con esquizofrenia. Su boca rezumaba una espuma amarilla.

-¡Te voy a matar, maría! – la extranjera comenzó a golpear los cuadros de la habitación con un martillo y a emitir sonidos guturales y palabras

sin sentido. Parecía estar poseída o drogada hasta la trancas. Repentinamente se agazapó en una esquina y empezó a llorar ante la mirada estupefacta de los tres retenidos. Raúl aprovechó la ocasión para desatar a María y emprender la huida. María estaba exhausta y se golpeaba con las paredes de los oscuros pasillos. Sus pasos eran indecisos como un niño ante la vitrina de una pastelería, y sus párpados caían como las persianas de un bar a la una de la madrugada… Andrés tiraba de su mano y Raúl encabezaba la fuga. El laberinto se hacía infinito y una pequeña luz al fondo de un pasillo kilométrico parecía ser la única escapatoria. Se trataba de una puerta de hierro oxidada con una minúscula ventana cuadrada. Estaba cerrada con un candado y mientras los tres cerebros pensaban “¿y ahora qué hacemos?”, la voz de Sally se escuchaba a lo lejos.

- Are you looking for this key? ¿buscáis esto? ¡os mato! – la secretaria se acercaba con una pistola en la mano. Su furia se había reducido al brillo de sus ojos y al peinado Thyssen que envolvía su cabeza. Se detuvo a unos metros del trío fugitivo.

-¿Qué quieres de nosotros, sally? ¿Qué hemos hecho para merecer esto? María intentaba controlar la situación a pesar de su debilidad.

-Tú, tú, tú, ¡perra! la culpa la tienes tú.Gritaba la británica mirando hacia el techo del pasillo.

-¿Es por el retraso de la paga extra de diciembre? – María intentaba encontrar sentido.

-¡Noooo!

-¿Es porque no te pagué las últimas cápsulas de café que compraste para la oficina? – María sacaba algunos trapos sucios.

-¡No!

-¿Es porque estuvimos un mes sin calefacción?

- No, it’s not the key!

-¿es porque no…?

-¡Calla! – Sally interrumpió las palabras de la detective.- es por ti, es por ti que veo ríos donde sólo hay asfalto, es por ti que hay océanos donde sólo había charcos, es por ti que soy un duende cómplice del tiempo que se escapa de madrugada.

-¿Qué quieres decir? además de ser cómplice…

-¡Estoy enamorada de ti, maldita loca! ¡Y no me haces caso!. ¿Crees que es fácil levantarte para ir al trabajo y saber que la persona a la que tu amas no te mira? – la rabia y el llanto se mezclaban en la expresión de Sally. Ahora los ojos de María se abrieron como las puertas de un centro comercial el primer día de rebajas y un golpe de energía propulsó su cuerpo hacia el de la extranjera.

-¡Perra! ¿Y todo esto has liado porque estás enamorada de mí y no te correspondo?– María tumbó a Sally y la pistola cayó a los pies de andrés. Las dos féminas rodaron por el frío y sucio suelo gritando. Andrés no dudó en tomar el arma y ponerla sobre la cabeza de la británica enamorada.

-¡Basta! Dame la llave. andrés asestó un golpe en la cabeza a sally  que quedó inconsciente en el suelo. Raúl cruzó una mirada cómplice con su padre y procedió rápidamente a abrir la puerta. El lóbrego cielo cubría la calle desierta y silenciosa. Comenzaron a andar, casi a correr sin dirección. El viento movía la suciedad callejera y se formaban pequeños remolinos. Al volver la esquina, una calle en pendiente de más de veinte grados se presentaba ante ellos rodeada de edificios gigantes con cristaleras cubiertas de polvo. Tres figuras confusas se acercaban desde lo alto de la calle y se dirigían a la acera contraria. su forma de andar era extraña y portaban un objeto en las manos. María se desplomó en el suelo debido a su cansancio y padre e hijo se arrodillaron a su lado. El agotamiento también les afectaba. Las figuras se hacían cada vez más nítidas. Eran tres ancianas con atuendos parecidos a hábitos de monja, con cuerpo arqueado, movimientos lentos y que portaban una piedra grande envuelta en lo que parecía una media atada a una cuerda. Una de ellas lanzó la piedra contra ellos sin suerte y comenzó a tirar de la cuerda para recuperar el proyectil. Otra monja palestina lanzó su piedra y esta vez alcanzó la cara de María. La sangre caía por su mejilla y andrés sacó un pañuelo para tapar la herida.

En ese mismo instante María despertó por los lamidos de su gato Mauro. Observó la habitación. Era su salón, con sus mugrientas paredes. En una de las esquinas estaba Andrés sentado.

-María, no te preocupes. Ya ha pasado todo. Sally está en comisaría. Raúl está en mi casa sano y salvo. Descansa. Tranquila, ahora yo te ayudaré hasta que encuentres a una sustituta. Hay muchos casos por resolver…

Texto: Lain de Macías

Ilustración: Yus Aguilar

Ring my Bell

En un ambicioso estudio realizado por una agencia especializada se quiso determinar la relación existente entre los modelos de timbres de distintos edificios y las personas que residían en éstos. Durante más de cuatro décadas, cientos de miles de fotografías fueron tomadas por casi quinientos fotógrafos. Hoy, una vez que la fiabilidad del trabajo hecho ha sido contrastada por psicólogos, psiquiatras y pedagogos de las mejores universidades de pago de todo el mundo, podemos sacar a la luz algunas de las fichas técnicas que en su día pusieron de manifiesto la importancia del timbre en la historia de nuestra civilización.

Por David Perea y María Villa

 

Características técnicas

MODELO: Sevillano de botón blanco con placa celular biológica de última generación en imitación al hierro duro sobre pared de albero de El Viso del Alcor.

PROCEDENCIA: Mykonos, Grecia.

AÑO: 1974.

Características funcionales

Timbre vivo individual con sistema de agujeros y numerado en relieve inverso para indicar la situación y estado de ánimo de la persona de la casa. La nanotecnología ha permitido que la placa cambie su disposición de forma que en función de la posición del botón blanco, en la imagen en el número 3, y de la existencia de protuberancias en los demás agujeros, en la imagen en los números 1, 6, 7 y 8, podamos determinar si la persona a la que llamamos está o no en casa, así como el nivel de agrado que le produce nuestra visita.

Característica adicional

El timbre tiene el inconveniente de que hay que darle de comer.

 

 

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El Ojo

Visión de la vida a través del objetivo de la joven fotógrafa Sevillana María Villa Castro

In-Utero

Infancia

Juventud

Madurez

Senectud

Fotografías pertenecientes a la Exposición  ”La Flor de la vida” – María Villa Castro

 

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