Matemos al Presidente

Matemos al presidente a preguntas que sabemos que nunca se atreverá a responder. ¿Por qué las riendas de un País, tan estratégico como lo es España, están siempre supeditadas a la crispación diaria entre dos grandes formaciones cuyo pasado y enfrentamiento está evidentemente candente? ¿No merecemos que se trate a más de cuarenta millones de personas con un respeto digno del ciudadano en su gran mayoría cumplidor de sus obligaciones? ¿Por qué se trata de culpar al contrario cuando en realidad la sed de poder activa todas las sustancias excitantes que fluyen por la sangre, roja, azul, verde de nuestros políticos?. Recientes eventos ocurridos en países “no tan lejanos” hacen reflexionar sobre la realidad inducida, guiada, espontánea, como quiera que la llamemos, del pueblo hastiado de la tremenda olla podrida de los poderes públicos.

Nadie está libre de las zarpas institucionales puesto que nuestro sistema nos hace dependientes. Pero ¿no es realmente el estado el que depende absoluta y constantemente de todos y cada uno de nosotros?

No sólo las personas que ayudamos a rellenar las arcas, con esfuerzo, obligaciones e impuestos hacemos posible esta contribución, sino las personas que con sensatez no abusan de sus derechos al ejercer sus deberes. Presidente, no crea que el toro durmiente en el que se ha convertido España resurgirá de sus cenizas gracias a las nuevas y tardías propuestas. Nosotros, los ciudadanos seremos el pilar que sostendrá la España del futuro. Sólo nosotros tenemos el verdadero poder de llevar a cabo el cambio. A estas alturas, siendo espectadores de la sublevación de pueblos vecinos y lejanos, no se concibe cómo  las calles de Hispania no se han convertido en ríos cuya corriente esté formada por ciudadanos desesperados con  una fijación mental:  “¿Y mañana qué?”.  Entre todos debemos fijar el rumbo de nuestra nación, y controlar el ritmo construyendo pilares sólidos.

Sr. Zapatero,  hace meses que escuchamos la canción de los brotes verdes, pero hay gente que no tiene ni brotes que llevarse a la boca. Hay miles y miles de parados que lo único que pueden hacer es pasear por las maravillosas avenidas y parques creados con el “Plan E”. Hay que ser más serios con las propuestas y actuar en consecuencia. Gobernar a golpe de globos sondas y rectificaciones nos hace perder el poco prestigio que tenemos ante la comunidad internacional. Prestigio que hemos ido perdiendo ante los anuncios y sus posteriores enmiendas.

Sr. Rajoy. ¿Qué se siente al esperar un sillón con su nombre? Las caídas pueden ser muy peligrosas a cierta edad y la sed de poder puede nublar la mente. Presumir de tener un programa repleto de soluciones no ayuda. Quizás, si la suerte le acompaña, pueda presidir este país. ¿No será demasiado tarde para aplicar esas recetas que, con el misterio de la fórmula de Coca-Cola, guarda en la caja fuerte de Génova? ¿No se percata del error que supone posponer soluciones? Lo estamos viviendo diariamente con las presentes actuaciones.

Sr. Rajoy, Sr. Zapatero, tienen que sentarse a hablar ya, ahora o nunca, y ese nunca significa ahora porque todo lo demás será tarde.

Sra. Merkel, nos tiene confundidos. Viene a vanagloriarse de su poder continental, a pasar revista ante una España débil, a sacar pecho, a hacer ruido de motor, el motor de Europa. Qué buena expresión para llamar a Alemania. Ese motor que no es más que el de todos los vehículos que nos venden para que circulen por las carreteras construidas con ayudas europeas en gran parte costeadas por la gran Alemania. Cuando se queja de que su país soporta los grandes gastos, no dice abiertamente que las ayudas ofrecidas son, en realidad, una inversión para ustedes. Las carreteras son solo un ejemplo.

Sr. Obama. Ya no habla de usted nadie, está pasando desapercibido ante la historia y eso es porque mucho ruido… El bombo y el platillo no sirven de nada si no hay un constante esfuerzo por mejorar las cosas. La intención no cuenta cuando a uno le colocan en su mano el carnet de “Hombre más poderoso del mundo”. Los tiempos de la guitarra pasaron a mejor vida. Dudo que su mandato dure más de una legislatura, el tiempo dirá.

Sr. Belusconi. ¿Se le acaba el juego? Quizás pensó que los tiempos de “Mamá Chicho” podían ser eternos, igual que la impunidad. Pero la justicia pone a cada uno en su sitio, y a su edad, si la justicia no le condena, lo harán los años que no pueden disminuir a golpe de talonario. Es vergonzoso defenderse ante las opiniones vertidas en televisión. A esos niveles, ya podemos vislumbrar hasta qué centímetro de su cuerpo está sumergido en lodo.

Sr. Sarkozy. Podríamos decir que habla alemán en su intimidad, pero lo que realmente preocupa es su afán de protagonismo, que implica zancadillas y empujones para ser el primero de la fila. La agonía por llegar puede acabar en simple agonía. No disimule la realidad por la que todo el mundo sabe que dirige las riendas de Galia y Carla las de usted.

Definitivamente el poder político está cada vez más lejos de la ciudadanía.

Españoles, vamos a levantarnos. Levantarnos de verdad. Siempre hemos sido un pueble fuerte. No esperemos a que el estamento político resuelva lo que nosotros podemos resolver con nuestras acciones diarias. Amigos, sabemos que no podemos vivir de los políticos, pero no dejemos que los políticos vivan de nosotros.

Por Lain de Macías.